El puerto de Miravete en la N-V. Cuarta parte


Puentes del arroyo de la Vid

Continuando nuestro periplo por la carretera, vamos descendiendo el puerto de Miravete hasta encontrarnos con el arroyo de la Vid, donde descubriremos de nuevo un singular conjunto de trazados.

Poco antes de llegar al punto referido, nos encontramos con otra mejora de trazado llevada a cabo en la segunda mitad de los años 80:





Desde el puente más nuevo podemos ver los dos más antiguos:


El más antiguo de los tres yace parcialmente oculto debido al embalsado de las aguas del arroyo por la presa de Cantaelgallo, aunque en las siguientes fotografías lo podemos apreciar con más detalle:


Como vemos se trata de una obra muy modesta, similar al puente sobre el arroyo Giraldo, tal y como vimos en la parte anterior. Cuenta con dos arcos de distintas luces, con un tajamar triangular en la pila intermedia, y como aspecto más llamativo, destaca su particular rasante en "lomo de asno":


En la parte central se puede observar que el extradós de la bóveda del arco principal ha quedado al descubierto con el paso de los años:



Este puente fue sustituido a mediados del siglo XIX por otro más grande, más ancho y que mantenía la rasante del camino a una cota más elevada, evitando desniveles. Destaca su gran arco escarzano rematado con boquillas de sillería:


En la parte superior se hace más evidente su peculiar planta en "H", típica de los puentes de aquella época.



El origen de esta obra podemos situarlo en la segunda mitad del siglo XIX. En el "Itinerario descriptivo militar de España. Formado y publicado por el Depósito de guerra" (1866) todavía se menciona el paso del camino por el puente más antiguo. En las estadísticas sobre las obras públicas editadas por el Ministerio de Fomento a partir de 1881, en las que se incluían inventarios de puentes en las distintas carreteras, ya aparece recogido este segundo puente.

Al lado del mismo, podemos ver la obra más moderna de las tres, cuyo origen tiene lugar como parte de las actuaciones Programa REDIA:


La solución adoptada en este caso es análoga a la vista en el arroyo Giraldo:


Nuestro viaje prosigue entre curvas y pequeñas rectas hasta alcanzar la población de Jaraicejo:





Travesía de Jaraicejo

En el kilómetro 226 comienza la travesía de Jaraicejo, la segunda que transitamos en nuestro recorrido. En este caso no hay grandes mejoras de trazados que destacar como ocurría con la de Almaraz:





En el cruce de la carretera de Torrejón el Rubio se conserva uno de los hitos de empalme que flanqueaban en su momento la intersección de las dos vías. Estos elementos venían recogidos en la Instrucción de carreteras 1939:





La travesía, en sus dos extremos conserva señalización vertical de la época compuesta por grandes carteles de lamas:


A la salida nos encontramos con este cartel orientativo fabricado en 1991, con arreglo a las prescripciones técnicas del borrador de la Instrucción 8.1-IC publicado en junio de ese mismo año, aunque posteriormente fue modificado para incorporarle la placa de ruta de la autovía A-5 en sustitución de la N-V.


A lo largo del tramo se pueden encontrar varios ejemplares similares en las intersecciones con otras vías.
Por otro lado, también encontramos este cartel de entrada a poblado:



Puentes del río Almonte

La última parte de la publicación se la dedicamos a uno de los enclaves más emblemáticos que hay en el tramo. Poco después de dejar atrás la población de Jaraicejo, la carretera va descendiendo hacia el valle del Almonte, allí nos encontramos otro magnífico conjunto de puentes ampliamente conocidos.

El trazado de la carretera que vemos en estas imágenes se apoya en la variante construida durante el Plan de Modernización. Como se puede apreciar fue necesaria la ejecución de grandes movimientos de tierras:


Sin embargo, el trazado más antiguo que se conserva se adaptaba a la configuración natural del terreno. Resultan bastantes llamativos los muros de sostenimiento que se conservan en la parte exterior, realizados con mampostería y afianzados con grandes contrafuertes del mismo material.





Por este viejo trazado llegamos al más antiguo de los tres puentes, la primera generación, también conocido como "puente del Cardenal". Desde el cauce podemos a preciar toda su estructura en su plenitud, realizada con sillería de granito:



Uno de los elementos más relevantes del puente es su rampa situada en el costado aguas abajo, cuyo fin principal era el de poder bajar o subir ganado directamente desde la orilla del río:


Aunque guarda cierta hegemonía toda su estructura, hay diferencias entre la parte situada en el cauce permanente y la vaguada de inundación:


Los seis arcos situados en la vaguada tienen unas dimensiones más regulares y proporcionadas, manteniendo la línea de imposta en la misma cota. El origen de esta parte si sitúa en el siglo XVII.


Sin embargo, la parte situada en el cauce está formada por tres arcos de luces variables y de distintas tipologías. El espesor de las pilas también es mayor y la rasante superior es irregular. Esta se trata de la parte más antigua del puente, que tiene origen en el siglo XV.



En ambos lados de la calzada podemos encontrar algunos elementos ornamentales que nos remiten a sus orígenes. Frente a la rampa de bajada al cauce nos encontramos con un conjunto de escudos y blasones heráldicos, en el que además se conservan los restos de una inscripción transcrita en la obra Campomanes: "REYNANDO LA MAGESTAD CAHOLICA DE PHELIPE IV GRAN REY DE ESPAÑA AÑO DE MIL SEISCIENTOS TREINTA Y NUEVE"


Al otro lado encontramos los restos de una pequeña hornacina. En 1996 desaparecieron parte de las piezas de sillería que la componían:


El extremo del puente desde la margen derecha está flanqueado por malecones a ambos lados, además se han reutilizado tres guardarruedas para restringir el acceso al mismo:


La calzada del puente conserva el firme original de la carretera en este tramo, formado por macadam con riego bituminoso superficial:


En esta foto podemos ver la plataforma del puente, limitada por pretiles a ambos lados formados por dos hiladas de sillares. La anchura total ronda los tres metros y medio, por lo que en su momento no garantizaba el paso simultáneo en paralelo de automóviles:


En el extremo de la margen izquierda se puede apreciar el recrecimiento que se hizo de la rasante. Curiosamente en los pretiles no se intervino, por lo que quedaron parcialmente enterrados:




Unos metros más adelante el antiguo trazado conecta con el de la variante:



Como ya hemos comentado, dentro de las actuaciones del Plan de Modernización, se ejecutó una nueva variante de trazado, que dio lugar a la construcción de un nuevo puente sobre el Almonte. Esta obra fue construida con arreglo a las especificaciones técnicas de la época, destacando la gran anchura de su plataforma:


En tiempos más recientes se han instalado barreras modulares tipo "New Jersey" a ambos lados, que afianzan los sistemas de contención del puente, aunque se han conservado las defensas originales construidas con hormigón armado, siguiendo la línea estética de la obra:




Desde el cauce podemos ver el puente al completo. Su estructura está compuesta por cinco amplios arcos de medio punto con bóveda realizada con hormigón armado, apoyados sobre pilas del mismo material y cuyo espesor se reduce al mínimo, proporcionando una capacidad de desagüe mayor que la de su antecesor.



Con esta foto del conjunto nos despedimos del lugar:


Un par de kilómetros más adelante llegamos al enlace con la A-5, en este punto se funde la antigua N-V con la actual autovía:




Aquí acaba nuestro recorrido por uno de los tramos más interesantes que se conservan de la Carretera de Extremadura, pues tal y como hemos querido plasmar en nuestra publicación, ofrece al viajero la posibilidad de tener una visión amplia sobre la evolución de esta importante vía de comunicación.


Fin de la cuarta parte.